La muestra Hotarugari de Alma Estrella recibirá al concierto de UNOXUNO

La presentación reunirá dos investigaciones artísticas que, desde la música y las artes visuales comparten afinidades en su búsqueda creativa. Este viernes 7 de agosto a las 20 en Gloria Gráfica, en el barrio de Chacarita.

Este viernes 7 de agosto, la muestra Hotarugari de Alma Estrella recibirá a UNOXUNO (Carlos Alonso) en un cruce especialmente creado para esa noche. La presentación reunirá dos investigaciones artísticas que, desde la música y las artes visuales comparten afinidades en su búsqueda creativa.

Como parte de este encuentro, podrán verse por única vez los bocetos digitales de la instalación mural fotoluminiscente. Ese archivo inicial será transformado especialmente para esta ocasión en visuales que acompañarán el concierto de UNOXUNO.

UNOXUNO: cuatro décadas de experimentación

Desde 1986, UNOXUNO desarrolla una de las trayectorias más singulares de la música electrónica experimental argentina. Nacido como un proyecto personal de Carlos Alonso, el grupo comenzó explorando tempranamente el uso de cajas de ritmo, sintetizadores y procesamiento electrónico, como herramientas para una investigación sonora propia, abierta a la improvisación, la disonancia, el ruido electrónico y la composición en tiempo real.

A lo largo de casi cuarenta años, UNOXUNO ha permanecido deliberadamente al margen de las categorías estéticas convencionales, construyendo un lenguaje que combina electrónica, rock, jazz experimental, improvisación y performance.

En su formación actual participan Héctor Ongarato (sintetizadores y bajo) y Arnaldo Taurel (batería electrónica y acústica). Cada presentación se desarrolla sobre estructuras abiertas donde la improvisación ocupa un lugar central, haciendo que ningún concierto sea igual a otro.

Hotarugari

Hotarugari es una instalación mural de aproximadamente diez metros construida a partir de cientos de hojas de papel. La obra combina dibujo, trabajo manual y materiales utilizados habitualmente en sistemas de señalización (reflectivos, fluorescentes y fotoluminiscentes) para construir un ambiente donde la luz (o su ausencia) forman parte activa de la imagen.

El título remite a la “caza de luciérnagas”, una tradicional práctica japonesa de observación de luciérnagas durante las noches de verano. Más que una “caza”, se trata de un ejercicio de contemplación: salir al anochecer y esperar en la oscuridad la aparición de pequeños destellos.

Las imágenes de Hotarugari dialogan con la tradición gráfica japonesa, retomando flores y fenómenos luminosos mediante materiales y procedimientos contemporáneos.

Un encuentro y un punto de cruce excepcional

Hotarugari y Flores japonesas se encuentran porque la afinidad no reside únicamente en la presencia de las flores o en una referencia al imaginario japonés, sino en una forma compartida de producir: la experimentación, el diálogo entre recursos analógicos y digitales, la independencia respecto de los circuitos convencionales y la confianza en procesos abiertos donde la obra nunca termina de fijarse.

El concierto de hoy será la única ocasión en que estas dos investigaciones artísticas coincidan en una misma experiencia, integrando instalación, visuales y música.