Es una tregua, no el fin de la guerra. Apenas un descanso entre batalla y batalla en el mundo libertario que rodea al Presidente. Sin embargo, volvió cierta calma puertas adentro de la Casa Rosada. El Gobierno apuesta a una batería de proyectos de ley para copar la agenda mediática y legislativa; al anuncio de inversiones, otra vez americanas; a un raid de reuniones que muestran a Javier Milei y a su equipo hiperactivos; y a la repetida receta de mostrar alineamiento internacional y viajar a Estados Unidos para festejar los 250 años de su independencia.