Tocaba solos eternos con una guitarra en forma de tabla de surf y casi nadie fuera de Japón lo escuchaba. Medio siglo después, el algoritmo lo convirtió en un ídolo viral entre adolescentes de medio mundo que lo vuelven parte de trends y videos con millones de reproducciones. “No uso TikTok, prefiero Jazz Radio”, dice a Página/12, sin saber bien por qué es tan famoso.


