Los gustos hay que dárselos en vida. Asunción, Davos, Miami, Nueva York, Valparaíso, Madrid, Budapest, Jerusalén y Los Ángeles, en ese orden, fueron los destinos elegidos este año por Javier Milei para seguir adosando millas a su fenómeno barrial. El ítem “viajes y viáticos” del Presidente y su gabinete es uno de los pocos que se salvó de la motosierra: ya se gastaron este año por lo menos $1.400 millones de pesos en las distintas giras alrededor del mundo. El número surge de un pedido de acceso a la información pública realizado por Página/12 y abarca fundamentalmente el costo en combustible de los vuelos del avión presidencial. Las erogaciones de las arcas públicas en materia de hospedaje de las comitivas completas sigue en sombras: el Gobierno sólo ofrece datos parciales. La mayoría de los viajes, además, no sirvieron para que Milei concrete reuniones bilaterales con sus pares de los países visitados, que fueron muy pocas, ni para que concretara una agenda de Estado; más bien aprovechó para recibir premios, dar conferencias, prestarse al lobby empresario y rodearse junto a otros aliados de Donald Trump. El monto triplica, además, al que Manuel Adorni había reconocido en su último informe de gestión ante el Congreso.