“Nos desaparecen las chicas, hay muchísima violencia de género y el miércoles se cumplen 11 de años del Ni Una Menos”, dice desesperada la preceptora de la escuela de Agostina Vega, a pocas horas de enterarse de que la adolescente de 14 años fue víctima de un femicidio que conmueve a la sociedad cordobesa y a todo el país. Lo dice con rabia y es porque el dolor es idéntico al padecido en mayo de 2015, cuando Chiara Páez, de 14 años, también fue encontrada por perros adiestrados –así es como felicitó el fiscal Raúl Garzón a los canes encargados de la tarea de rastrear el cuerpo– en la casa del novio en la localidad de Rufino, en Santa Fe.