Incluso los sectores más beneficiados por la actual política económica, como las petroleras en Vaca Muerta, se quejan de los costos del transporte y reclaman “obras” para garantizarse el abastecimiento de arenas del Paraná que necesitan en las perforaciones no convencionales de la valiosa cuenca neuquina. En el otro extremo del abanico de distribución de ingresos, pobladores y expobladores de pequeñas localidades abandonadas por el ferrocarril, primero, y luego por el trazado y mantenimiento de rutas, se quejan de la falta de obras de infraestructura pero desde una perspectiva bien diferente: fueron condenados al olvido, al aislamiento, sus terruños se están convirtiendo en “pueblos fantasma” porque vivir allí se transformó en un proyecto inalcanzable.


