El icónico vestuario de la serie ‘El cuento de la criada’ vuelve a evocar los movimientos sociales recientes como Ni una menos y la marea verde, recordando cómo la estética se ha convertido en herramienta de resistencia.

Al observar la serie con varios años de retraso, los colores y las prendas que caracterizan a las sirvientas —los vestidos escarlata y las coifas inmaculadas— remiten inmediatamente a las manifestaciones que surgieron en los últimos años, marcadas por la fuerza visual de sus atuendos.

Estas imágenes, que inicialmente se popularizaron en protestas locales y luego se extendieron a otras latitudes, demuestran cómo la cultura pop y la acción política pueden entrelazarse, transformando la indumentaria de una ficción distópica en un símbolo de lucha contra la violencia de género y en defensa del medio ambiente.