Un grupo de alrededor de treinta robots tomó las calles de la capital polaca, portando pancartas y megafonías que reclamaban la defensa de los empleos humanos.

Los autómatas, algunos con aspecto humanoide, desfilaron portando banderas y letreros que reproducían consignas como “Defiendan los puestos de trabajo”, “Ha llegado el momento de establecer normas” y “No esperen, regulen”.

El escenario combinó elementos cómicos y de ciencia ficción con una evidente carga de dramatismo, al mostrar a las máquinas protestando para preservar los trabajos de las personas.