La actriz española comenta que el horror de la cinta de Cristian Bernard se alimenta de traumas internos y silencios familiares, convirtiendo el miedo en una metáfora de conflictos no resueltos.
Según Verdú, la obra trasciende lo sobrenatural para explorar los temores internos de los personajes, donde los fantasmas externos reflejan heridas emocionales que permanecen sin sanar. La actriz subraya que la atmósfera opresiva de la película surge de la presión psicológica más que de los sustos tradicionales.
Para la intérprete, los monstruos que aparecen en la historia representan directamente los traumas ocultos y los silencios que persisten dentro de la familia, convirtiendo el relato en una reflexión sobre cómo los miedos internos pueden llegar a ser más asfixiantes que cualquier entidad sobrenatural.



