La transformación en el consumo de carnes en Argentina que empuja el mercado desde hace décadas se aceleró en el gobierno de Javier Milei. La caída de ingresos populares y la liberalización del comercio exterior, tanto para exportar sin cupos ni retenciones, como para importar sin límites, profundizó una tendencia -justamente- de mayores envíos de carne vacuna y un incremento de importaciones de carne aviar y porcina.