Mientras Milei insiste con eliminar las PASO, los los gobernadores huelen debilidad y quieren sacar una ventaja

El Gobierno insiste con eliminar las PASO, pero sus propios aliados aseguran que la discusión electoral todavía no llegó a la mesa de negociación. Los gobernadores perciben un Milei más débil, aunque todavía competitivo, y empiezan a cobrar más caro su acompañamiento. El auge del ningunismo y el desencanto.

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“¿De qué habla? Cómo lo extrañamos a Adorni. El Gobierno está cambiando, está débil, y no lo ven”, se ríe, incrédulo, un referente norteño, aliado de Javier Milei, mientras observa en la televisión al vocero Adrián Ravier, quien acaba de decir que el Gobierno se imagina ganando en primera vuelta en 2027. El senador del norte mira encuestas, las mismas que le llegan a su gobernador, que viene de reunirse con Diego Santilli para negociar un régimen de zonas cálidas, y el cálculo no le da: la caída del voto joven, la pérdida de expectativas futuras y la ausencia de respuestas para dramas emergentes –como el de los endeudados– muestran un Milei debilitado y, por lo tanto, susceptible a la negociación.

Los gobernadores le soltaron la mano a Milei con el capítulo de extranjerización de las tierras, pero ahora se preparan para volver a alinearse detrás suyo. Ninguno tiene mucho interés en sumarse al frente anti Milei que propone el peronismo en el Congreso, sino que prefieren aprovechar la debilidad del oficialismo de otra manera: acumulando lo más posible para desdoblar y asegurar el pago chico. La semana que viene se debatirá, en Diputados, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el nuevo régimen de Inocencia Fiscal y la gran mayoría de los mandatarios radicales y “peronistas M” votarán a favor.

El Gobierno identifica que comenzó la etapa pre electoral y que, a partir de ahora, los aliados buscarán arrancarles más que promesas a cambio de su apoyo en el Congreso. Hablan de ir “ley por ley” y negocian zonas cálidas a cambio de votos para reducir las zonas frías: una dinámica que Patricia Bullrich ya empezó a cuestionar en las reuniones de la mesa política. “La estrategia no es buena. Conseguís a los del norte para zonas frías pero perdés a los radicales, que se te enojan y son la base de tus votos en el Senado. No sirve”, se queja la senadora, en privado.

Bullrich también desconfía de los números optimistas del Gobierno, que trabaja sobre la premisa de que Milei, si la oposición está lo suficientemente atomizada, puede ganar en primera vuelta. La ex ministra observa que las encuestas dan un escenario de paridad con una leve ventaja para la oposición y se pregunta, puertas adentro, de qué sirve empujar la eliminación de las PASO si las chances de ganar en primera vuelta son lejanas. Tal vez es por eso que nadie en el Gobierno le pidió aún que abriera las comisiones para empezar a debatir la reforma electoral en el Senado: ni los funcionarios están empujando el tema.

La ex ministra no es la única que advierte que el discurso sobre la eliminación de las PASO es, por ahora, solo eso: discurso. “Con nosotros no habló nadie”, admite una dirigenta salteña, que responde a Gustavo Sáenz. En Catamarca, a donde Santilli viajó la última semana para reunirse con Raúl Jalil y Elías Suárez, advierten lo mismo. “Nadie viene a hablarnos del tema. Milei jode con que no quiere las PASO, pero en el fondo las quiere. Es maniqueo y necesita tener enfrente a alguien a quien decirle zurdo y expropiador, necesita que Kicillof gane esa interna”, desliza un operador catamarqueño, que insiste en que la negociación de Milei con los gobernadores “está pasando por otro lado”.

Luis Caputo y Diego Santilli con los gobernadores del Norte Grande

Luis Caputo y Diego Santilli con los gobernadores del Norte Grande

En Casa Rosada aseguran, en cambio, que son los hermanos Milei quienes quieren eliminar las PASO. Karina quiere atomizar al peronismo, quitarle la posibilidad de resolver sus peleas a través de una interna, y forzar a los aliados a ir detrás de una sola lista de derecha que confeccionará ella y los Menem en cada territorio. Y Milei, mientras tanto, quiere ahorrarse el costo fiscal y evitar un adelantamiento de la campaña que le desestabilice la macro.

Los gobernadores, sin embargo, no les creen. En el último mes, aseguran, ni Santilli ni los primos Menem se han acercado con propuestas concretas para eliminar las PASO. Muchas provincias –como las radicales, Chaco y Corrientes, las del PRO, Entre Ríos y CABA, y varias peronistas, como Salta– buscan cerrar acuerdos políticos que deriven en una alianza electoral o una confrontación simulada. Es decir, el compromiso de que LLA pondrá un candidato débil y que Milei no viajará a la provincia a posicionar a otro candidato a gobernador. Pero de las PASO, insisten, ya casi nadie habla.

Ningunismo y desencanto

“Si estuviéramos ganando por 30 puntos los gobernadores estarían corriendo a cerrar con nosotros. Pero eso no está pasando”, confiesa, en voz baja, una importante voz del Gobierno.

Aunque el Presidente lo niegue, la caída de los ingresos y la baja del consumo son motivos de preocupación en La Libertad Avanza. Casi ninguno se anima a contradecir en público a Milei, aunque algunos, como Bullrich, ya comenzaron a repetir el discurso del establishment económico de que la macro ordenada es positiva pero que si la micro no acompaña no alcanza. “Algo en diciembre se va a tener que hacer, algo de plata se va a tener que poner”, desliza un armador libertario que advierte que, en su provincia, los números le dan bien a Milei, pero no así en el resto del país.

En la mayoría de los sondeos que circulan los despachos opositores y oficialistas se vislumbra una tendencia a la baja del Gobierno, que mantiene su competitividad electoral pero que no logra recuperarse de la caída post escándalo Adorni en abril. Uno de los motivos es el derrumbe de las expectativas futuras de los jóvenes, un sector que fue clave para catapultar a Milei a la presidencia en 2023.

Caída de las expectativas económicas

Caída de las expectativas económicas

“Los dos primeros años de Gobierno, el oficialismo logró abrir un sentido de futuro. La gente acompañó el ajuste con un sentido del futuro muy consolidado, pero eso hoy está en retracción”, analiza la consultora Shila Vilker, directora de la consultora TresPuntoZero. Según un último informe, las expectativas sobre el futuro de la economía no pararon de caer desde abril de este año. El 76,8% de los encuestados percibe que actualmente hay una crisis económica, con el dato sobresaliente de que es algo que opinan particularmente el 70% de los jóvenes de 16 a 29 años.

El 63% cree que Milei no podrá revertir la situación económica y, además, la mitad de los encuestados advierte que empeoraron sus expectativas respecto al futuro de la economía. Solo el 20% de los consultados respondió que sus expectativas mejoraron.

Este desencanto sobre la realidad económica se traduce, según un informe del Observatorio Pulsar de la UBA, en el auge de algo que llaman “ningunismo”. Es decir, el no sentirse identificado con ninguno de los espacios políticos existentes, ni peronistas ni libertarios, ni del PRO o de la izquierda. Según el estudio, el 42% de los argentinos asegura no sentirse identificado por ninguna de las propuestas electorales existentes. En 2024, sólo el 25% de la población aseguraba no simpatizar con ningún partido político.

Crecimiento del ningunismo

Crecimiento del ningunismo

En el último año, todos los espacios políticos perdieron adherentes. Pero ninguno tantos como LLA y Juntos Por el Cambio, en donde el estudio aglutina al PRO y a la UCR. “El primer perjudicado por el crecimiento del ningunismo es la oferta política que hasta ahora centralizaba el electorado no peronista, que es LLA. Hay una retracción de quienes se sienten identificados con LLA. Lo mismo sucede con JxC, que hoy es menos del 10%. Hay una transferencia de estas identidades hacia el ningunismo”, explica el analista político que coordinó el estudio, Facundo Cruz.

Según advierte Cruz, el mayor beneficiado por este crecimiento es el peronismo. Por dos motivos: porque es quien más mantiene su base de votantes –que representa un cuarto de la sociedad–, pero fundamentalmente porque Milei está perdiendo a sus votantes originales que lo llevaron a la presidencia en 2023. El espacio que más crece, el centro político, todavía está a la espera de una propuesta competitiva y nítida. Mientras esa propuesta no aparezca, las chances de que la polarización vuelva a adueñarse de la dinámica electoral comienzan a crecer a medida que se acerca 2027.

Pese a la caída de la intención de voto al oficialismo, sin embargo, todas las encuestas muestran a un Milei competitivo, con una base de votantes que equipara a la del peronismo. Incluso en su peor momento, Milei juega con una ventaja: la ausencia de una oferta opositora unificada y organizada.

MCM/MG