
El Presidente sostuvo que las decisiones fueron preparadas durante meses y aseguró que los dichos de Donald Trump sobre una eventual revisión de la posición estadounidense funcionaron como disparador para avanzar con las nuevas acciones.
El presidente Javier Milei rechazó este miércoles que el endurecimiento de la política de su Gobierno en torno a las Islas Malvinas responda a una estrategia electoral y aseguró que las medidas anunciadas a comienzos de septiembre venían siendo preparadas desde hacía meses. “Los analistas políticos dicen que impulsamos Malvinas por cuestión de imagen y oportunismo político. Es una estupidez mayúscula”, afirmó el mandatario durante una entrevista con el canal de streaming Neura.
Milei explicó que la decisión de avanzar con nuevas sanciones contra empresas y directivos involucrados en la explotación de hidrocarburos en las islas sin autorización argentina fue discutida en una reunión de Gabinete realizada antes de la cadena nacional del 3 de septiembre. “Ni siquiera chequean datos, no saben cómo se decidió hacer la cadena”, cuestionó al rechazar las interpretaciones que vinculan el giro en la política sobre Malvinas con objetivos electorales.
Según el Presidente, el elemento que aceleró los anuncios fueron las declaraciones de su par estadounidense, Donald Trump, quien había planteado la posibilidad de revisar la posición de Estados Unidos respecto de la disputa de soberanía. “La cadena es disparada por el comentario de Donald Trump acerca de que estaba revisando la posición frente a Malvinas. Todos hechos exógenos”, sostuvo Milei.
El mandatario insistió en que las iniciativas no surgieron de una decisión coyuntural. “Hay que ser muy estúpido, muy imbécil, si creés que es algo de una maniobra electoral cuando es algo que venimos gestando hace tres años. Y que hubo un disparador externo”, afirmó.
Presión sobre las empresas
Milei reconoció, de todos modos, que el Gobierno decidió aprovechar el escenario abierto por las declaraciones de Trump para acelerar su estrategia sobre las compañías vinculadas con la explotación de recursos naturales en las islas.
El 3 de septiembre, en cadena nacional, anunció una serie de medidas que incluyen el endurecimiento de las sanciones contra empresas que participen directa o indirectamente de proyectos hidrocarburíferos en Malvinas sin autorización argentina, además de otras iniciativas diplomáticas, judiciales y vinculadas con la Defensa.
“No tiene una intencionalidad política electoral”, insistió el Presidente, quien explicó que uno de los objetivos consiste en “meter presión” sobre las compañías para obligarlas a optar entre sus proyectos en las islas y las oportunidades de inversión disponibles en territorio continental argentino. “¿Cómo es que metemos presión? Lo hacemos desde lo que desarrollamos en la energía, petróleo y gas, y los minerales”, señaló.
En ese sentido, mencionó el desarrollo de Vaca Muerta y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como herramientas con las que el Gobierno busca atraer capitales y ofrecer alternativas a las compañías internacionales. “A la luz del RIGI, de las mejoras que estamos teniendo, usted tiene que elegir entre un proyecto incierto y los proyectos concretos, por ejemplo de Vaca Muerta”, sostuvo.
La estrategia comenzó a traducirse en medidas concretas después de la cadena nacional. El 4 de septiembre, la Cancillería inició procedimientos sancionatorios contra 45 personas humanas y jurídicas por presuntas violaciones a las prohibiciones establecidas en la Ley 26.659. Las actuaciones alcanzan tanto a compañías vinculadas con actividades hidrocarburíferas como a accionistas y prestadores de servicios.
El Gobierno también prepara un proyecto para ampliar el alcance de las sanciones a compañías relacionadas con actividades en Malvinas. Las iniciativas se producen mientras avanza el proyecto petrolero offshore Sea Lion, encabezado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration.
Para Milei, el contexto internacional abrió una oportunidad para profundizar una política que, según sostuvo, ya estaba en preparación. “Si se le suma la geopolítica, entonces se abrió la ventana y nosotros la aprovechamos, pero no tenía ninguna intencionalidad política”, concluyó.
Con información de la agencia NA



