El presidente Milei admite que la economía se encuentra paralizada y que, pese a señalar factores externos, los problemas radican en la ausencia de motores internos de crecimiento.

Según declaraciones recientes, la actividad económica no muestra señales de recuperación a corto plazo, lo que genera incertidumbre entre los analistas y la población.

El gobierno atribuye esta situación a variables internacionales, pero reconoce que la falta de políticas internas efectivas está frenando cualquier avance significativo.