Antes de morir en el día de ayer, Vanessa fue víctima del sistema dos veces. Primero cuando fue torturada, violada y sometida a las peores vejaciones por parte de su exmarido, el mismo que violó a sus hijas. En 2017, tras lograr llevar a la prisión a su agresor por 37 años en la ciudad de La Plata, la abogada y defensora a ultranza de mujeres víctimas de violencia de género enfrentaba, en el último tiempo, serios problemas económicos. No tenía una vivienda y había recurrido a distintos paradores y pensiones de la ciudad. Luego de su muerte, su madre quedó en situación de calle y fue auxiliada provisoriamente por una empleada judicial que la aloja en su casa.



