Este año, en el taller de escritura, busqué materiales que permitieran pensar en el presente, que incluye nuestra escritura, desde otras perspectivas, puntos de mira, otros ojos. Elegí los animales, porque en los últimos tiempos, desde que ya en pandemia empecé a cuidara mis dos perros, a pasarles suero, a entenderlos pese a sus problemas neurológicos -que rompieron todas las rutinas-, me di cuenta de que la conexión que existía entre ellos y yo era muy profunda, mucho más de lo que había imaginado cuando decidí tenerlos. Pensé en las posibilidades que abre el amor.