García Furfaro, responsable de los laboratorios que producían fentanilo contaminado, lleva un año recluido en la cárcel de Marcos Paz mientras se le investiga por la muerte de al menos noventa personas.
Desde su captura, el empresario permanece bajo la custodia del penal de la localidad bonaerense, con un régimen de aislamiento y vigilancia constante, sin haber recibido una sentencia definitiva.
Las pesquisas judiciales lo acusan de haber distribuido el fentanilo adulterado que, según peritajes, fue la causa directa de más de noventa fallecimientos por sobredosis en distintas provincias; el proceso continúa y la Fiscalía sigue presentando pruebas que vinculan sus instalaciones con la red ilícita.



