Ante la insistencia del gobierno para avanzar en el proyecto de ley titulado de “inviolabilidad de la propiedad privada” y que sus críticos denominan de “extranjerización de la tierra”, la jerarquía de la Iglesia Católica volvió a expresar su “profunda preocupación” porque, dicen los obispos, “atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos a autodeterminarse”. La posición de los obispos -que ahora se reitera- ya había sido explicitada en una carta abierta a los legisladores el pasado 16 de junio. Frente al anuncio del inminente tratamiento del proyecto de ley, los obispos católicos hicieron un nuevo llamado a los legisladores que participen del debate para pedirles que “sus decisiones estén guiadas por el bien común y el futuro de las generaciones venideras, antes que por intereses particulares”.



