Más de 250 trabajadores se reunieron frente al ingreso al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para realizar un “ruidazo” con el objetivo de denunciar una situación inédita: la semana pasada, la sede central permaneció cerrada durante dos días, con una modalidad de trabajo remoto que no está regulada para el sector estatal. Lo llamaron “lockout libertario”. Para la profesional con 20 años de trayectoria dentro del INTI, Yamila Mathon, es claro que las autoridades libertarias poco a poco demuestran lo que quieren hacer, que la justicia les impide: “cerrar el instituto, dejarlo inoperativo”.