El gobierno estableció un salario mínimo de $398.800, lo que representa apenas el 25% del costo de la canasta básica y afecta cálculos de seguros, becas y embargos.
Este monto, considerado uno de los más bajos en términos reales, apenas permite cubrir una fracción de los gastos esenciales de los trabajadores. La cifra será utilizada como referencia para determinar el acceso a prestaciones como el seguro de desempleo, la asignación de becas y los límites de embargo por deudas.
Expertos advierten que, aunque el nuevo salario mínimo marca un avance, su nivel sigue siendo insuficiente para afrontar el costo de vida actual, lo que podría generar presión para futuras revisiones.



