Temperaturas que llegan a los 45 grados, hospitales saturados, incendios, suspensión de eventos masivos y nuevos récords históricos, configuran un escenario que ya no aparece como una excepción, sino parte de una nueva normalidad. Europa atraviesa uno de los episodios de calor más intensos de los que se tenga registro. Lo que comenzó como una ola de altas temperaturas concentrada en algunos países del oeste del continente, terminó expandiéndose rápidamente hacia el centro y el este europeo, afectando a millones de personas y obligando a las autoridades a tomar medidas excepcionales para reducir los riesgos sanitarios.