El futbol africano volvió a dar un golpe fuerte sobre la mesa de la Copa del Mundo. En la apertura del grupo K, la República Democrática de Congo, el mismo país que jugó el Mundial de 1974 bajo la denominación de Zaire y que había perdido los tres partidos que entonces disputó (uno por 9 a 0 ante la ex Yugoslavia), le sacó en Houston un empate 1 a 1 a un Portugal atestado de grandes nombres y con ambiciones de candidato al título. Pero que línea por línea, terminó defraudando.



