Corría el año 1974 cuando la italiana Elsa Morante sacó a la luz su obra de casi mil páginas titulada La Historia, en ella, nos encontramos con la experiencia durante la segunda guerra mundial en Roma de Ida (o Iduzza), una maestra judía y viuda, y la de sus dos hijos, Nino y Giuseppe. Acompañados por gran abanico de personajes mediante los cuales damos con la realidad romana de aquellos tiempos, nos llevamos, a su vez un fuerte refresco de los grandes hitos, siendo la narración intervenida al comienzo de cada una de sus partes con la cronología de eventos geopolíticos que fueron marcando el rumbo del conflicto bélico en su totalidad a medida que la ficción avanza. Con esta estructura, fácilmente podríamos pensar que la apuesta de Morante es clara: la historia de Ida y los chicos dentro de La Historia, la historia a la par de La Historia. O, como elijo arriesgar: La historia que depende de La Historia. Porque, acaso, ¿la historia no nos ha robado años hermosos?