El Gobierno, sin perjuicio de sus internas a cielo abierto, acentuó su prospectiva de estar en algo así como el mejor de los mundos. Riesgo-país a la baja habiendo quebrado el piso de los 500 puntos, aunque vaya y venga pero, hace rato, en torno a esa marca. El apoyo del Fondo Monetario Internacional, materializado en documentos y nuevo desembolso. Anuncios de inversiones enormísimas, históricas, pese que continúan sin concretarse por fuera de promesas a largo plazo. Baja inflacionaria bien que, asimismo, el juramento presidencial de arrancar con “cero”, en agosto próximo, ya pasó a mejor vida.