Se propone crear una red de empresas tecnológicas que operen bajo marcos legales extranjeros, tomando como modelo la ciudad privada hondureña Próspera, lo que generaría controversia por posibles demandas millonarias al Estado y riesgos para la Ley de Tierras.

El proyecto, respaldado por el empresario Peter Thiel, busca replicar el concepto de “paraíso jurídico” que ofrece Próspera, una comunidad cerrada en Honduras donde los emprendedores pueden desarrollar sus iniciativas sin estar sujetos a la normativa local. La idea es trasladar ese esquema a territorio argentino, permitiendo que las compañías se rijan por legislaciones de otras naciones.

Los críticos advierten que esta estrategia podría exponer al país a costosos litigios y vulnerar la normativa agraria, ya que la ausencia de control estatal abriría la puerta a conflictos legales y a la posible alteración de la Ley de Tierras, generando incertidumbre tanto para inversores como para la sociedad.