La obra galardonada en el último Festival de Cannes recibió el Gran Premio del Jurado por su innovador tratamiento de la crisis personal del protagonista, reflejando problemáticas actuales sin depender del suspense.
El reconocimiento se otorgó a una pieza que, en lugar de basarse en la tensión narrativa típica, utiliza el suspense como una herramienta mínima para describir la angustia del personaje principal. Esta estrategia permite que la trama sirva como espejo de diversos males que aquejan a la sociedad contemporánea.
Los miembros del jurado destacaron que la película consigue, a través de una mirada introspectiva, conectar la experiencia individual del héroe con cuestiones más amplias, ofreciendo una crítica profunda y resonante del mundo actual.



