Un cuadro de luces y sombras muestra jinetes, esqueletos a caballo y cantores en un paisaje crepuscular que evoca tanto el pasado como la actualidad de los refugiados de la pampa.
El escenario se sitúa en la vasta llanura pampeana, donde la penumbra del atardecer se mezcla con la noche, creando un ambiente cargado de misterio. Figuras como jinetes de espaldas, esqueletos montados y payadores aparecen como protagonistas de una escena que parece extraída de un lienzo atemporal.
Estas imágenes, cargadas de simbolismo, reflejan la desconexión de los habitantes de la pampa con la vida urbana, mostrando una realidad que parece suspendida entre la historia y el presente, donde la tradición y la fantasía se entrelazan bajo la luz tenue del crepúsculo.



