La segunda obra de Maren Ade, “Alle anderen” (“Entre nosotros”), dejó una huella imborrable en el autor, quien la vio en una fría noche de invierno en Chacarita, en medio de una relación donde el diálogo escaseaba.
La crítica de la película no se limita a observarla desde la distancia; al contrario, se experimenta como una marca invisible que se instala en el cuerpo, como una cicatriz que no desaparece. La película, estrenada en 2009, se destaca por su capacidad de generar una resonancia emocional profunda que persiste con el paso del tiempo.
El relato personal del autor sitúa la proyección en la casa de una pareja, en el barrio de Chacarita, durante una noche gélida. Ese contexto, marcado por la falta de comunicación, intensificó la impresión que la película provocó, quedando grabada con una nitidez que el tiempo no ha logrado atenuar.



