Fue el 5 de diciembre pasado cuando la FIFA realizó el sorteo del Mundial 2026 en Washington D.C. y determinó que el partido programado para el 26 de junio en el Lumen Field de Seattle sería entre Egipto e Irán. Lo que la FIFA no calculó es que ese mismo 26 de junio, esa misma ciudad celebra su festival anual del Orgullo. Lo que el comité local, el SeattleFWC26, ya había designado con anticipación como el “Pride Match” del torneo —antes incluso de saber qué países jugarían— se convirtió de repente en una de las paradojas de este torneo: el Partido del Orgullo sería disputado por dos países donde ser homosexual puede costarte la libertad o la vida.



