Diecisiete provincias han lanzado iniciativas independientes para reestructurar sus deudas, tras la ausencia de una solución nacional frente al crecimiento de la morosidad.
Ante la falta de una política federal que aborde el incremento de los impagos, varios gobiernos provinciales decidieron actuar por su cuenta. Cada una de estas jurisdicciones ha diseñado un plan particular que busca aliviar la carga financiera de sus instituciones y facilitar el pago de los créditos pendientes.
Los proyectos provinciales varían en sus mecanismos, pero comparten el objetivo de ofrecer plazos más amplios y condiciones más favorables para los deudores. Con estas medidas, las provincias esperan contener el impacto económico de la morosidad y mantener la estabilidad de sus finanzas públicas.



