Un niño de cinco años revive la tarde en que, tras celebrar el segundo título de Central en 1973, su tío Silvano lo lleva al centro y se topan con un misterioso hombre de sombrero y anteojos oscuros frente a un viejo teatro.
El pequeño, con una banderita auriazul en la mano, descendió por la calle San Martín bajo un sol intenso que anunciaba la llegada del verano. Al pasar por un antiguo teatro que aún se mantenía en pie, recordó la zona del río Paraná donde, según relatos, se habían producido extraños incidentes con perros callejeros, aunque nunca se esclareció su causa.
Al llegar al centro, Silvano condujo al niño hacia la celebración del campeonato de Central. Al cruzar la puerta del teatro, un hombre de sombrero y gafas oscuras, acompañado de varios señores de traje, se disponía a subir a un automóvil gris. Silvano tomó al niño del brazo, se acercó al desconocido y, tras un breve abrazo, lo dejó entrar en el vehículo, mientras el misterioso personaje mostraba una amplia sonrisa antes de arrancar.



