La mora expresada en dólares implica peligros sistémicos que pueden desencadenar una fuga masiva de depósitos, a diferencia de la mora en pesos.
El uso de la moneda extranjera como referencia para la morosidad genera incertidumbre en el sistema financiero, pues amplifica la exposición a fluctuaciones cambiarias y a la pérdida de confianza de los ahorradores.
Expertos advierten que, si se mantiene o incrementa la mora en dólares, el sector bancario podría enfrentar una presión similar a una corrida, obligando a las instituciones a buscar liquidez de forma urgente.



