Cintia V.C. trabaja en el PAMI y es sostén de familia. Se ocupa de su hijo de seis años que tiene una discapacidad relacionada con el habla. También de su mamá, de 77 años, con varias patologías motrices. En 2024 empezó a endeudarse con el Banco Nación, donde le depositan el sueldo. Aceptó los préstamos que le ofrecían para poder pagar gastos básicos para vivir porque dejaron de alcanzarle los ingresos congelados por el gobierno desde aquel año. La entidad llegó a debitarle más del 60 por ciento de su salario de un millón y medio de pesos para cobrarse la deuda. La mujer no consiguió frenar la sangría con sus reclamos en la sucursal y decidió presentar un amparo. En un fallo que pasó inadvertido, pero que es clave como jurisprudencia ante el sobreendeudamiento y la mora que afecta a miles de familias, la Sala II de la Cámara Civil y Comercial le concedió una medida cautelar y le prohibió al banco descontarle más del 30 por ciento de lo que percibe. En otro caso similar, un fallo de primera instancia fijó un límite aún más bajo: 20 por ciento. El eje es la protección del salario.



