Las guerras intermitentes del Medio Oriente podrían estar entrando en un nuevo impasse, temporal por derecho propio, desde el momento en que no se resuelve el principal problema de fondo: la situación de los palestinos, hoy más castigados que nunca y viviendo bajo asedio mortal diario en Gaza y Cisjordania, mientras políticos israelíes de ultraderecha prometen expulsiones y mayores limpiezas étnicas. Pero hay cosas que están cambiando: la relación de apoyo incondicional de EE. UU. hacia Israel, a largo plazo, podría comenzar a resquebrajarse. Para desentramar estos procesos, Página/12 entrevistó a Daniel Kupervaser, economista argentino que emigró a Israel en 1973 y un analista político muy crítico del círculo guerrerista al que ha llevado Benjamín Netanyahu a ese país: dice lo que muy pocos se atreven en tiempos de ultranacionalismo desde su blog Ojalá me equivoque, denunciando las atrocidades en Gaza y el apartheid en Cisjordania, reconociendo el derecho de los palestinos a tener su propio y verdadero Estado.