Tras los guiños de Trump por Malvinas, Milei se reunió en Chile con una enviada de su gobierno

El Presidente mantuvo un encuentro con Sarah Rogers, subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública. La funcionaria estadounidense había escuchado su discurso junto a Karina Milei y Pablo Quirno. La reunión ocurrió horas antes de la cadena nacional dedicada a las islas.

La visita relámpago de Javier Milei a Chile dejó una imagen que en otro momento podría haber pasado casi inadvertida, pero que este jueves adquirió un significado particular. Horas antes de grabar una cadena nacional dedicada exclusivamente a Malvinas y después de los últimos guiños de Donald Trump al reclamo argentino, el Presidente mantuvo en Santiago un encuentro con Sarah Rogers, subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de los Estados Unidos y una de las funcionarias de la administración republicana que participó del V Encuentro Regional de Foro Madrid.

Rogers había seguido desde la primera fila la exposición de Milei en el Centro de Eventos San Carlos de Apoquindo. No estaba ubicada en cualquier lugar: se sentó junto a Karina Milei y el canciller Pablo Quirno, los dos integrantes de la reducida comitiva que acompañó al Presidente en su viaje exprés a Santiago. Después del discurso hubo una reunión entre Milei y la enviada estadounidense, en una jornada en la que la cuestión Malvinas sobrevoló buena parte de la agenda argentina.

Javier Milei mantuvo en Chile un encuentro con Sarah Rogers, subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de los Estados Unidos.

Javier Milei mantuvo en Chile un encuentro con Sarah Rogers, subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de los Estados Unidos.

La foto llegó en un momento especialmente sensible de la relación con Washington. La Casa Rosada viene siguiendo con atención las señales que surgieron en los últimos días desde la administración Trump alrededor de Malvinas, después de décadas en las que Estados Unidos sostuvo una posición de neutralidad frente a la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. El Gobierno interpretó esos movimientos como una oportunidad diplomática y decidió colocar rápidamente el tema en el centro de la agenda presidencial: después de regresar desde Santiago tiene previsto grabar a las 16 el mensaje que será emitido a las 21 por cadena nacional y que, según anticipó el Gobierno, estará dedicado exclusivamente a Malvinas.

No trascendió que Malvinas haya formado parte de la conversación entre Milei y Rogers, y la funcionaria tampoco es quien conduce la política estadounidense sobre la disputa del Atlántico Sur. Pero el encuentro se produjo mientras el Gobierno argentino intenta convertir las señales de Trump en algo más que una declaración amistosa.

Quién es Sarah Rogers

Rogers no ocupa un lugar central en el diseño de la política exterior estadounidense hacia el Atlántico Sur, pero tampoco es una figura menor dentro del universo trumpista. Abogada egresada de Dartmouth College y de la Facultad de Derecho de Columbia, asumió como subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública en octubre de 2025. Antes había desarrollado una carrera como litigante en Nueva York y representado, entre otros clientes, a la National Rifle Association (NRA).

Su caso más conocido fue precisamente una disputa de la NRA que llegó hasta la Corte Suprema estadounidense. Rogers intervino en el litigio contra las presiones regulatorias para que entidades financieras dejaran de prestar servicios a determinadas organizaciones por razones políticas, una práctica conocida como debanking. Ya incorporada a la administración republicana, convirtió la pelea contra lo que define como “censura digital” en uno de los ejes de su discurso público.

Sarah Rogers, subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de los Estados Unidos.

Sarah Rogers, subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública de los Estados Unidos.

Ese perfil la acercó también a algunos de los espacios internacionales en los que se mueve la ultra-derecha. En febrero participó de un encuentro en Budapest organizado por un think tank cercano al primer ministro húngaro Viktor Orbán, donde cuestionó duramente las políticas digitales de la Unión Europea y denunció la existencia de un “aparato de censura”. Trump la nominó además en marzo para conducir la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (USAGM), que tiene bajo su órbita a Voice of America, aunque esa designación todavía debe atravesar el Senado.

“Golpe de Estado”

La presencia de Rogers en el Foro de Madrid encajó así con el tono que dominó la intervención de Milei. El Presidente volvió a presentar la política internacional como una confrontación prácticamente existencial entre dos campos irreconciliables y aseguró que existe una “batalla a nivel global entre el Bien y el Mal”. Del primer lado ubicó a quienes defienden “la vida, la libertad y la propiedad”; del segundo, a “la izquierda radical y el terrorismo”.

Milei fue incluso más lejos cuando trasladó esa lectura a la política argentina. Ante dirigentes de la derecha dura de distintos países sostuvo que durante 2025 su Gobierno sufrió un intento de “golpe de Estado”. Según su interpretación, el Congreso buscó quebrar el equilibrio fiscal mediante la aprobación de leyes que aumentaban el gasto, mientras distintos sectores promovieron juicios políticos y las protestas callejeras completaron la ofensiva contra su administración.

“Sin ir más lejos, en 2025 en Argentina intentaron un golpe de Estado”, afirmó. El Presidente aseguró además que el año pasado fueron deportadas más de 10.000 personas y que en lo que va de 2026 la cifra ya alcanza las 14.000.

Javier Milei en el Foro de Madrid que se realizó en Santiago de Chile.

Javier Milei en el Foro de Madrid que se realizó en Santiago de Chile.

El discurso incluyó otro gesto especialmente significativo para la política chilena. Milei reivindicó el quiebre institucional de 1973 que terminó con el gobierno de Salvador Allende, al afirmar que después de su derrocamiento Chile ingresó en “un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años”. Lo hizo antes de trasladarse a La Moneda para mantener una bilateral con José Antonio Kast, con quien construyó una relación política que antecede a la llegada de ambos a la Presidencia.

Kast es, además, otro actor importante en la estrategia argentina alrededor de Malvinas. Durante su visita a Buenos Aires de abril, el mandatario chileno reiteró el respaldo histórico de Chile al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, una posición que Milei agradeció públicamente. La afinidad ideológica entre ambos convive así con una tradición diplomática chilena que la Casa Rosada considera especialmente valiosa en momentos en que intenta acumular apoyos internacionales.

Javier Milei y su par chileno José Antonio Kast en el Palacio de la Moneda.

Javier Milei y su par chileno José Antonio Kast en el Palacio de la Moneda.

La relación bilateral tiene, de todos modos, intereses mucho más concretos. Argentina se convirtió en un proveedor energético decisivo para Chile y durante 2025 exportó alrededor de US$2.754 millones en productos del sector. Actualmente abastece cerca del 60% del gas y el 40% del petróleo que consume el país vecino. Los dos gobiernos analizan además ampliar la infraestructura de transporte hacia el norte chileno y avanzar en una integración mayor de sus cadenas energéticas y productivas.

Esa cooperación no eliminó las fricciones. En las últimas semanas, declaraciones de un funcionario argentino sobre la soberanía chilena en parte del Estrecho de Magallanes provocaron un reclamo diplomático de Santiago. Ya en 2024 se había producido otro episodio alrededor de paneles solares argentinos instalados cerca del límite internacional en Tierra del Fuego. Hasta ahora, la relación personal entre Milei y Kast funcionó como amortiguador de esos desencuentros.

PL/CRM