Este año cumple un siglo de vida la primera de las grandes obras de Roberto Arlt: El juguete rabioso. Publicada en 1926 por la Editorial Latina, la novela no solo significó el ingreso de la verdadera lengua de los argentinos a la literatura, sino además el reconocimiento-aunque más no sea como tópico-, de un rango generacional o etario desconocido hasta el momento: la adolescencia, que, al decir de uno de los personajes, parecen hombres y mujeres, pero están verdes.