“¡Estás ahí Gus! ¡Estás vivo!”, le grita un cincuentón a Cerati que no lo escucha. Porque Soda Stereo hoy en un dúo. ¿Un dúo? Lo será o no, según se lo mire. El contrato de lectura es honesto: hay una proyección volumétrica recortada en el escenario –no estrictamente un holograma pero equivale–, una imagen hiperrealista a escala humana. Diría Jean Baudrillard: un simulacro hiperreal reemplaza a Cerati.