El enfrentamiento en la cúpula libertaria superó un límite impensado: el jefe de Gabinete, Diego Santilli, le pidió a la vicepresidenta que dé un paso al costado. Lo hizo luego de que Victoria Villarruel manifestara en redes sociales una “genuina preocupación por el estado” de salud mental del mandatario y hablara de “persecuciones imaginarias”, un tema tabú en la Casa Rosada. Aislada del Gobierno, pero empoderada, ella salió a responder: “Pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra Patria”, le dijo a Santilli en X. La pelea siguió hasta la noche, cuando el funcionario le respondió: "Desestabilizar es hablar de las facultades mentales del presidente". Villarruel sabe que su figura es clave para el funcionamiento del Senado y el futuro de las reformas que el oficialismo quiere aprobar de aquí a fin de año. Entre ellas, la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo capítulo más polémico, la extranjerización de la tierra, podría derivar en un empate. Con fuertes indicios de que votará en contra, LLA prepara una estrategia para que no presida la sesión del 6 de agosto.