El escritor combina su faceta poética, con dos libros a su nombre, y la dramaturgia en una pieza ambientada en una remisería donde el personaje principal conversa por radio con el conductor, entrelazando diálogos con relatos de Chejov.

La propuesta escénica sitúa la acción dentro de una típica remisería, creando un espacio íntimo donde la voz del protagonista se comunica a través de la radio con el chofer que lo lleva. Esta interacción sirve como hilo conductor para explorar temáticas de aislamiento y comunicación contemporánea.

Además, la obra incorpora fragmentos de cuentos del autor ruso Anton Chejov, que se funden con los monólogos del personaje, generando un contraste entre la tradición literaria y la cotidianidad urbana. Con esta combinación, el autor busca renovar el teatro al mezclar poesía, narrativa clásica y situaciones modernas.