En cualquier reunión de padres de colegio secundario -e incluso de los últimos años de primaria-, en grandes ciudades o en pequeños pueblos, aparece la misma alerta roja repetida desde hace ya años: las apuestas on line, sobre todo en chicos varones. Las camisetas de los cinco clubes más grandes del fútbol argentino, que portan los ídolos de esos mismos chicos, y cuyas réplicas también compran niños y jóvenes, llevan bien grande en el pecho publicidades de casas de apuestas. Es un peligro tan evidente como naturalizado. Los especialistas advierten que nada de esto es modificado por el proyecto de ley de ludopatía que el gobierno envió al Senado. Y que esta norma más bien blindaría a esas casas de apuestas contra sus competidores ilegales, abultando sus millonarias ganancias. Y no habla de los vínculos entre las apuestas y los clubes y jugadores de fútbol.