El gobierno ha vuelto al ataque con un nuevo proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina. Detrás del discurso sobre la “independencia” del Banco Central se esconde una decisión profundamente política: condicionar definitivamente la actuación del BCRA a un único objetivo, la estabilidad monetaria, aun cuando las políticas destinadas a alcanzarla impliquen recesión, desempleo o mayor desigualdad.



