Desde hace más de seis décadas, la psicóloga rosarina María del Carmen Marini acompaña historias ajenas. Escuchó a mujeres -y varones- atravesados por violencias, por silencios, por mandatos, por conflictos íntimos y sociales. Participó de algunas de las experiencias fundacionales del feminismo local, ayudó a construir espacios colectivos cuando todavía la palabra género no ocupaba el centro del debate público y convirtió la práctica clínica en un territorio de pensamiento crítico. Ahora, después de toda una vida dedicada a escuchar, decidió escribir qué fue lo que aprendió en ese recorrido.