A los treinta años, Sylvia Plath puso fin a su vida, dos semanas después de la publicación de su única novela, La campana de cristal, que narra una depresión severa seguida de un intento de suicidio a los veinte. La historia comienza en junio de 1953, el verano en que los Rosenberg fueron electrocutados. Casi como una premonición, y como preludio de su depresión, esta ejecución la observa.