Durante el partido y antes de él, los seguidores del Atlético Madrid silbaron al delantero argentino Julián Álvarez, exigiendo su salida cada vez que apareció en pantalla, en el calentamiento y al tocar el balón.

Al proyectarse su imagen en los monitores del estadio, la multitud respondió con abucheos y consignas para que el jugador se retire del campo. La misma reacción se repitió cuando Álvarez realizó el entrenamiento previo al encuentro.

En cada ocasión que el futbolista tomó posesión del balón, los cánticos de rechazo se intensificaron, dejando claro el descontento de la afición hacia su presencia en el juego.