Los salarios en el sector privado crecieron un 823% frente a una inflación acumulada del 329%, obligando a los empleados a trabajar 11,5 horas extra al mes para cubrir sus gastos básicos.

Según los últimos datos publicados, el aumento salarial registrado supera en mucho la tasa inflacionaria, pero la disparidad sigue siendo insuficiente para absorber el encarecimiento de los servicios. Los trabajadores del sector privado deben añadir casi doce horas adicionales cada mes para poder afrontar los pagos de sus facturas.

Este desequilibrio evidencia la presión que la subida de precios ejerce sobre el poder adquisitivo de los asalariados, quienes ven cómo sus ingresos deben estirarse para cubrir necesidades esenciales como la energía, el agua y otros servicios públicos.