El centro bonaerense experimentó un brusco descenso térmico, con Tandil alcanzando los -6,8°C, lo que los meteorólogos interpretan como la última señal del invierno antes de la llegada de la primavera.

Una masa de aire frío proveniente de la Antártida se instaló sobre la zona central de la provincia, provocando una caída notable de las temperaturas en varias localidades.

Los expertos en climatología afirman que este fuerte enfriamiento representa la despedida definitiva del invierno, anticipando el próximo repunte térmico que acompañará la llegada de la estación primaveral.

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