El presidente del partido, Balbín, respondió al conflicto interno generado por la separación de Fernández y doce alcaldes en la Convención, señalando que el verdadero rival de la UCR se encuentra fuera del país.
En una intervención pública, Balbín explicó que la escisión entre Fernández y los dirigentes locales no debilita la unidad del bloque, sino que abre una oportunidad para reenfocar la estrategia política y retomar la agenda de reconstrucción que el partido había dejado en pausa.
El dirigente también subrayó la necesidad de fomentar el debate interno y la participación de la militancia, insistiendo en que la verdadera amenaza para la UCR proviene de fuerzas externas que buscan desestabilizar el proyecto democrático.

