Quince tigres y leones que habitaban el cerrado Zoo de Luján fueron trasladados en febrero pasado a centros de conservación en Colorado y Sudáfrica.
El recinto, que dejó de operar en 2020, organizó el movimiento de los animales hacia dos destinos internacionales para garantizar su bienestar y protección. Un grupo de felinos fue enviado a un santuario en el estado de Colorado, EE.UU., mientras que el resto viajó a un refugio especializado en Sudáfrica.
Las transferencias, iniciadas en febrero del año en curso, forman parte de un proyecto de reubicación que busca ofrecer a los grandes depredadores un entorno más adecuado y seguro, alejado de la infraestructura urbana que había sido su hogar durante años.

