Mientras las importaciones totales muestran señales de desaceleración por el enfriamiento de la actividad económica, las compras externas de carne atraviesan un fenómeno inverso. En mayo, el ingreso de carne vacuna, aviar y porcina alcanzó niveles récord, impulsado por la apreciación cambiaria y el abaratamiento relativo de los productos importados.


