A 21 años de aquel 2005 en el que abrieron sus puertas por primera vez, Casa Brandon vuelve a encontrarse en una encrucijada. No es la primera crisis que atraviesan, pero el escenario actual combina una asfixia económica inédita con un clima de época hostil hacia la cultura independiente y la comunidad LGBTINB+. En este contexto, la histórica asociación civil apela a la solidaridad colectiva y relanza el Club Brandon, una red de suscripciones comunitarias pensada para garantizar la sostenibilidad de un espacio que excede por mucho lo estrictamente artístico.



