Ante la negativa del Gobierno a garantizar un lugar seguro para que los miles de fanáticos y fanáticas del Indio Solari puedan despedir a su ídolo en paz, el peronismo dejó de lado sus diferencias y organizó el último adiós en la provincia de Buenos Aires. Lejos del Congreso y de la Casa Rosada, el funeral de uno de los referentes más importantes de la historia de la cultura argentina se realizó en el Polideportivo Gatica, en el corazón de Avellaneda. La elección se comunicó en la tarde del sábado, luego de varias horas de deliberación entre la familia Solari y su entorno con Máximo Kirchner, quien a su vez se comunicó personalmente con el gobernador Axel Kicillof y el intendente Jorge Ferraresi. La organización no fue tarea sencilla —se descartaron canchas de fútbol y Tecnópolis, que fue un ofrecimiento de última de la Rosada, cuando el asunto ya no estaba en sus manos—, pero contentó a las partes y derivó en una peregrinación popular sin incidentes, masiva y a la altura del mito.


